La historia de las Cumbres de las Américas es reciente, en el año 1994 en Miami EEUU, bajo el gobierno de Bill Clinton, se reunieron por primera vez los jefes de Estado y de Gobierno de 34 países del continente y acordaron las bases para la integración hemisférica y el establecimiento de una nueva relación de cooperación y desarrollo sostenible de las Américas; posterior a esta primera versión se sumaron las cumbres de Bolivia (1996), Chile (1998), Canadá (2001), México (2004), Argentina (2005) y Trinidad y Tobago (2009) a través de las cuales los Estados han ido asumiendo compromisos progresivos en favor de las prácticas democráticas, de la integración económica y de mayor justicia social en la región.
El hecho de que los líderes del continente se reúnan para llegar a entendimiento en muchos de los problemas que afectan a más de 870 millones de personas, constituye un logro en sí mismo, sobre todo porque previo a las Cumbres no existían las condiciones propicias para la cooperación hemisférica como sociedades democráticas.
Los acuerdos no han sido fáciles de abordar, superar la diversidad de visiones gobernantes para generar una hoja de ruta común ha sido una tarea compleja particularmente en materia económica. Por ejemplo, en la primera Cumbre (1994) los jefes de Estado y de Gobierno acordaron unir las economías de las Américas en una sola Área de Libre Comercio de las Américas ALCAen la cual se eliminarían progresivamente las barreras al comercio para el año 2005, pero nada de eso ocurrió, porque en la IV Cumbre de Mar del Plata Argentina (2005) el acuerdo fue desestimado por los miembros del MERCOSUR y Venezuela quienes argumentaron la no existencia de condiciones para un acuerdo equilibrado que considere los niveles de desarrollo y tamaño de las economías de cada Estado. Posterior a eso el tema desapareció de la agenda de las Cumbres de las Américas.
En la actualidad y a 15 años de la iniciativa, la V Cumbre de Trinidad y Tobago (2009) avizora un nuevo umbral en las relaciones interamericanas que implicaría renovar la promesa de prosperidad del continente. La presencia del recién asumido Presidente de Estados Unidos Barack Obama no pasó inadvertida y su intervención fue valorada, el mensaje “No quiero hacer política para ustedes sino con ustedes” aún tiene variadas significaciones y esperamos pueda manifestarse como una extensión de su conocido yes we can con repercusión continental.
La V Cumbre de las Américas deja en suma una sensación de optimismo para la convergencia de prioridades y constituye una segunda fase para la agenda de unidad y construcción de acuerdos para el desarrollo de las naciones. Al respecto creemos que el continente americano puede y debe ponerse desafíos mayores, UNASUR bajo el mando de Michelle Bachelet junto a los países de Centro y Norteamérica, en especial bajo la impronta del Presidente Obama, pueden tomar importantes decisiones de vinculación real en lo político, en lo social y en especial en lo económico, de imponer por sobre los unilateralismos una mirada generosa que permita en el mediano plazo superar las asimetrías en la región y construir un marco de igualdad para nuestros pueblos.
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