En Chile al progresismo le corresponde ser oposición, la estrategia apunta principalmente a no dar un paso atrás en los avances en materia de mayor igualdad de oportunidades para las clases mas pobres y de clase media, de no empequeñecer el estado privatizando las pocas empresas que quedan, y no perder el foco de las políticas públicas en que lo más importante de los países es el bienestar y el desarrollo de las personas y principalmente de sus trabajadores.
Las últimas elecciones chilenas (2010) tuvieron un desenlace digno de analizar, después de 20 años de gobierno de uno de los conglomerados más exitosos de la historia republicana, la Concertación sufre su primera derrota presidencial en balotaje, por tres puntos frente al candidato de derecha representante de los partidos de la alianza por Chile, me refiero a RN y a la UDI. Que ocurrió, sólo quiero resumir las tres ideas que después de todo lo analizado, me parecen pueden explicar en parte la derrota del progresismo Chileno: La primera idea da cuenta de cómo, en un país con 20 años de crecimiento, se logra provocar un cambio social y económico que la propia Concertación de Partidos por la Democracia no logra interpretar en cuanto a las nuevas necesidades generadas, perdiendo un electorado que en principios de los años noventa y dos mil le correspondía en las urnas, pero que hoy quedo retrazada del propio fenómeno social creado.
Una segunda idea tiene que ver con los errores cometidos en la gestación de la candidatura presidencial de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, la que tuvo un pecado original, cuál es no ser validada mediante una primaria nacional que no fuera excluyente de otras candidaturas y de ideas que permitieran aunar desde el origen a todas las fuerzas democráticas y progresistas de Chile. En la practica ocurrió que de cuatro candidaturas a la presidencia tres representaban valores de las fuerzas democráticas y progresistas de izquierda y de centro izquierda, un demócrata cristiano y dos ex militantes del Partido Socialista, frente una candidatura única del conglomerado de derecha.
Una tercer idea que me quedo dando vueltas fue de si el progresismo podría haber triunfado de haber llevado a José Miguel Insulza (OEA) o al Presidente Ricardo Lagos Escobar, en vez de don Eduardo Frei: creo que la derrota del progresismo era inminente, no es una cuestión necesariamente de candidatos, aunque en esta elección creo también tuvo su peso, pero lo central fue la incapacidad de interpretar el momento histórico que vive la sociedad chilena, sus necesidades, sus anhelos. Luego de ello aunar las fuerzas políticas en esa dicción. La sociedad de hoy voto en su mayoría por la derecha creo por el merito de las ideas que supo transmitir: cambio, esperanza, futuro, como una forma de simbolizar el anhelado crecimiento económico de la cada vez más aspiracional sociedad chilena
En Chile al progresismo le corresponde ser oposición, la estrategia apunta principalmente a no dar un paso atrás en los avances en materia de mayor igualdad de oportunidades para las clases mas pobres y de clase media, de no empequeñecer el estado privatizando las pocas empresas que quedan, y no perder el foco de las políticas públicas en que lo más importante de los países es el bienestar y el desarrollo de las personas y principalmente de sus trabajadores.








El progresismo, brazo ideologico “valórico” del socialismo, es en realidad una involución hacia el hombre más amoral y primitivo, un retroceso de la evolución humana.
Aporto la genial y descarnada definicion de Andre Frossard respecto al socialismo (y en particular a lo que hoy se conoce como progresismo):
“El socialismo es una metafísica a base de rechazo;
rechazo de la condición humana…
rechazo de un Creador y de un legislador supremo…
rechazo de un órden impuesto, aun impuesto por la naturaleza”